Amplia
Alianza para el Estado del Bienestar Social
Discursante: Asbjørn
Wahl
Introducción
En
septiembre de 1999, en Noruega, se estableció
una amplia alianza de sindicatos para fortalecer
la lucha contra la privatización, la
desregulación y el liberalismo del mercado-
para un sector público fuerte. Se le llamó
“Por el Estado del Bienestar Social” y los
seis sindicatos que la formaban, representaban
un total de cerca de medio millón de miembros (Noruega
tiene 4 millones y medio de habitantes). Un año
después, otras 20 organizaciones se reunirían
en esta alianza, llegando casi al doble de
integrantes.
La
Alianza ya no se limita más al movimiento
sindical. Entre los nuevos afiliados están las
organizaciones de usuarios, organizaciones
estudiantiles, asociaciones de trabajadores
retirados, campesinos y sindicatos de pequeños
accionistas. En otras palabras un amplio
movimiento popular está por nacer. Mientras los
sindicatos fundadores representaban al poder
público, un grupo de sindicatos del poder
privado juntaron sus fuerzas durante el primer
año de campaña.
En
Noruega, hay tres confederaciones nacionales de
sindicatos. La Confederación Noruega de
Sindicatos (LO) es la mayor y ha trabajado
tradicionalmente junto al Partido Laborista. La
Confederación de Sindicatos Vocacionales (YS)
que es su principal rival y que se ha proclamado
independiente de partidos políticos, llamado de
neutro, pero en verdad se encuentra a la derecha
del LO, a pesar de haberse politizado en los
últimos años y aproximado al LO. La tercera es
la Confederación de Sindicatos de Profesionales
y Académicos de Noruega (AF) , que tiene un
acuerdo de cooperación con el LO en áreas como
las de política salarial.
Las
tres confederaciones, la LO y la YS en
particular, han competido ferozmente a veces; si
bien que en los últimos 20 años han suavizado
sus hostilidades. La Alianza por el Estado del Bienestar Social involucra
sindicatos de las tres confederaciones, algo que
se tornó histórico en la realidad noruega.
La
Alianza ha desarrollado una plataforma política
conjunta; fundamento esencial que cualquier organización que quiera pertenecer a esta
alianza, tendrá que aprobar. La Junta Directiva
está formada por los seis presidentes de los
sindicatos fundadores, la cual también financia
una oficina de coordinación, donde se
estableció un secretario responsable por la
administración diaria de la organización (y
que es el autor de este artículo). También se
ha creado una Junta de Asesores, donde todos los
afiliados tienen un asiento. Debido al número
alto de afiliados, hemos tenido que re-evaluar
la estructura de la organización y la
composición de la Junta Directiva.
Histórico
El
Estado del Bienestar Social, como el movimiento
laborista, históricamente hablando, es un
fenómeno relativamente nuevo. Ambos evoluyeron
con el modo de producción capitalista- cuando
el trabajo asalariado se convirtió en la forma
dominante de la actividad productiva. El modo
capitalista de producción separó a los
trabajadores de sus medios de producción,
dejándoles sólo como mercancía, su propia fuerza de trabajo para vender y poder subsistir.
Esto hizo que aquellos que, por
razones diferentes o en periodos de vida
diferentes, se vieron incapacitados de trabajar,
perdieran su fuente de ingresos.
Como
respuesta, los trabajadores comenzaron a
organizarse entre otras cosas para establecer
fondos colectivos, de los cuales pudiesen
obtener apoyo cuando se quedasen
involuntariamente sin trabajo. Estos fondos
constituyeron los primeros gérmenes para el
sistema de bienestar social. Estos acuerdos
financieros, en otras palabras, dieron respuesta
a la inseguridad social que sucedió al
desarrollo del trabajo asalariado en el mercado
laboral. Así, los acuerdos financieros se
desarrollaron en todo el industrializado mundo
occidental, de maneras diferentes. Gradualmente,
los estados también se involucraron y se
introdujeron los esquemas de beneficio público,
financiado a través de tasas. Esto se produjo
mayormente en forma de medios examinados,
beneficios mínimos y creció lado a lado con la
caridad pública- ambos muy influidos por las
ideas paternalistas.
Esto
comenzó antes de que el movimiento laborista
tuviese fuerza suficiente para influir en la
política del estado. Las primeras reformas
fueron iniciadas por políticos liberales de la
sociedad, hacia el final del siglo 19 - por dos
razones. La primera; porque la explotación de
la fuerza laboral era tan fuerte que la
introducción de regulaciones relacionadas a la
salud y a la seguridad social y los beneficios
sociales se hacían necesarios meramente para la
reproducción de fuerza de trabajo suficiente
para el rápido crecimiento de la industria. La
segunda; la insipiente organización de los
trabajadores en sindicatos y en organizaciones
políticas causó miedo de que se opusiesen y se
rebelasen por lo que las clases dominantes
quisieron contener a través de iniciativas
relacionadas al
beneficio.
El
crecimiento real del estado del bienestar social
sin embargo, comenzó al mismo tiempo en que el
movimiento laborista ganaba influencia política
y los partidos social-democráticos alcanzaban
el poder político en varios países – en
Noruega en 1935 fundamentalmente después de la
Segunda Guerra Mundial. Entonces, las ideas
basadas en la solidaridad y en los derechos
humanos fueron gradualmente asumiendo el
paternalismo y la caridad – en particular en
las sociedades que ofrecían los más avanzados
beneficios. A lo sumo la parcela pública
derivada del Producto Nacional Bruto (PNB), en
muchos países de Europa Occidental se excedía
a mucho más del 50%.
El
grado al que
los servicios públicos y los sistemas de
bienestar social se han desarrollado, así como
los modelos de bienestar, difiere
considerablemente entre los países. De manera
general podemos diferenciar tres tipos de
modelos de bienestar social:
1.
El modelo de mercado anglo-sajón (EUA)
2.
El modelo relacionado al trabajo o el
modelo europeo continental (Alemania)
3.
El modelo universal o modelo nórdico (Escandinavia)
De muchas formas podemos decir que el grado de beneficios de un
estado es producto de la fuerza que el
movimiento laborista es capaz de alcanzar en la
sociedad capitalista. Muchos ven el modelo
nórdico como la forma más avanzada de este
estado de bienestar social.
Compromiso
de clases
En
Noruega, como en muchos otros países, el
movimiento laborista entró en acuerdo con las
fuerzas del capital – un tipo de coexistencia
pacífica entre la fuerza laboral y el capital.
El compromiso yacía en un fuerte movimiento
laborista por un lado y el capitalismo en
estable y fuerte crecimiento económico por otro
lado. Como el historiador británico Erick
Habsbawm ha destacado la existencia de un
sistema económico competitivo de Europa
Occidental, sirvió como instrumento para hacer
que los capitalistas aceptaran el compromiso.
Fue basado en este compromiso que las reformas
de bienestar social más importantes y las
instituciones se desarrollaron durante tres
décadas después de la Segunda Guerra Mundial.
La
participación de los movimientos sindicales en
este compromiso consistía en aceptar la
organización capitalista de producción, la
propiedad privada sobre los medios de
producción y el derecho de los patrones a
dirigir el proceso laboral. Al mismo tiempo la
confederación sindical garantizaba la paz
industrial y la restricción a las negociaciones
salariales. Simplemente, el estado del bienestar
social y la mejoría gradual en las condiciones
de vida fueron lo que el movimiento sindical
pacífico recibió en cambio, por desistir de su
proyecto socialista. Hoy podemos concluir que
fue un logro a corto plazo en un contexto
histórico muy específico.
Una
parte importante del compromiso de clases fue la
división más fuerte del trabajo dentro del
movimiento. Las condiciones de compra y venta de
las fuerzas de trabajo serían reguladas por el
movimiento sindical a través de negociaciones,
mientras que la seguridad social en caso de
desempleo sería tratada por el partido en el
parlamento. Esto mermó el desarrollo económico
del movimiento sindical, cosa que debilita a los
sindicatos hoy, como también los partidos
social-democráticos se han desviado más o
menos de su antigua política reformista.
El
compromiso de clases sin embargo fue una frágil
construcción. Como parte de su fundamento era
el alto crecimiento de la estable economía
capitalista el compromiso fue gradualmente
socavado tan pronto la profunda crisis
económica comenzó nuevamente a cabalgar por el
capitalismo occidental desde el inicio de los
años 70. La crisis resultó en la disminución
de la concurrencia en el mercado, el
neoliberalismo ganó terreno en el ámbito
político y las fuerzas capitalistas pasaron a
la ofensiva, entre otras cosas, para reducir los
costos – atacando los derechos sindicales
manteniendo los bajos salarios, reduciendo los
gastos públicos y por tanto la economía del
estado del beneficio social.
Con
el colapso de las economías dominantes de
Europa del Este en la década del 90 la única
alternativa del capitalismo occidental
desapareció. El capitalismo había triunfado en
todos los frentes y el compromiso con la fuerza
laboral ya no era más necesario. Las fuerzas
capitalistas podían perseguir sus escasos
intereses políticos y económicos de una forma
más desinhibida que la que venía mostrando
durante décadas. Por eso el compromiso de
clases (o el modelo de consenso) ya se ha
quebrado o está a punto de quebrarse en toda la
Europa Occidental. Las pre-condiciones
históricas y económicas para tal compromiso no
existen más y el resultado más importante de
ese compromiso, el estado del bienestar social,
está siendo puesto bajo creciente presión, a
pesar de que los ingresos relativamente altos
del petróleo en Noruega han contribuido para
aminorar o demorar la presión bajo el estado
del bienestar social y bajo los sindicatos y los
trabajadores directamente, si comparamos esta
situación con la de muchos países vecinos.
Frágil
sustentación
Bajo
la presión de la actual economía globalizada,
en particular de las compañías multinacionales,
instituciones financieras y el libre movimiento
del capital, el sector público y los servicios
relacionados con los beneficios sociales, están
siendo atacados en todo el mundo. A pesar de que
Noruega hoy es más rica que nunca antes en su
historia y con suerte suficiente de tener una
tasa de desempleo más baja que la de la
mayoría de los países, las desigualdades
económicas y sociales están creciendo en la
sociedad. La pobreza pública y particular
están creciendo lado a lado con una visible
abundancia privada de riquezas entre la élite.
Una
encuesta reciente arrojó que 70 mil niños
están viviendo en condiciones extremas de
pobreza en Noruega – y el número está
aumentando. Al mismo tiempo surgen 20 nuevos
millonarios todos los días. Mientras el salario
promedio aumentó en 15% entre 1995 y 1998, los
pejes gordos aumentaron sus ganancias en
alrededor de 35%. Mientras el consumo público
se redujo en el 2% cada año, en el período de
1993 a 1999 el consumo privado se redujo en 3,6%
al año. La parcela pública del Producto
Nacional Bruto se redujo de 52 a 43% entre 1992
a 1999.
Esta
redistribución considerable de riquezas causa,
por supuesto, problemas financieros en el sector
público. Sin embargo, tales problemas son
referidos en el propio
sector público por los neoliberalistas,
en la falta de productividad y eficiencia,
incluyendo a la oposición sindical, y con la
privatización como la única solución.
Este
empobrecimiento del sector público crea
insatisfacción entre las personas y como
consecuencia, debilita las bases y las
posibilidades de mantener los servicios
públicos universales. En una sociedad con
desigualdades crecientes, los ricos
establecerán gradualmente los servicios
privados para evitar las filas públicas y las
deficiencias. A la larga, esto amenazará la
legitimidad y la existencia de un estado
universal de beneficios sociales. Esta es una de
las razones por la cual los sindicatos noruegos
y otras organizaciones populares han unido sus
fuerzas para defender los principios del estado
del bienestar social y mejorar sus servicios.
En
resumen podemos decir que el desarrollo del
estado del bienestar social descansa en tres
pilares principales: el estado social en la
visión de los políticos socio-liberales, la
lucha del movimiento laborista ( en un momento
específico expresada a través de su fuerza en
el compromiso de clases) y la existencia de un
sistema competitivo en el Este Europeo. El
último ya sucumbió. El compromiso de clases
relativamente estable está sucumbiendo.
Significa que si la clase dominante va a
mantener lo que ha logrado, exigir el mínimo,
acudir al paternalismo y beneficios formateados
del tipo socio-liberal, dependerá cada vez más
de la fuerza que ella aún representa y en su
capacidad de movilizar a la sociedad de hoy en
la confrontación con las ofensivas fuerzas
capitalistas.
La
plataforma
En
este contexto, seis de los mayores sindicatos
del sector público
unieron sus fuerzas
al final de 1999. Se desarrolló una
plataforma, en la que el estado del bienestar
social se ve en una perspectiva amplia y global.
Declara que, a través de los últimos años,
“ hemos visto que la política neoliberal ha
ganado terreno nacionalmente e
internacionalmente. A través de la desregulación,
privatización y la vulnerabilidad competitiva,
los servicios públicos, el gobierno y el
control democrático están debilitándose.
Internacionalmente, la especulación financiera
ha hecho que las economías nacionales se
estremezcan. Las fuerzas del mercado han ganado
terreno y a expensas del gobierno público. Esto
causó el crecimiento de las desigualdades en la
sociedad, ataques al bienestar social y a los
servicios públicos y la explotación despiadada
de recursos y del medio ambiente.”
La
Alianza subraya que no defiende cada uno de los
aspectos del estado del bienestar social, en
particular, porque no le sirve a sus habitantes
de la manera que debería ser. Hay muchas
deficiencias; “servicios públicos de difícil
acceso, cuidado y servicios de beneficios
ineficaces que no llegan a todos. Por lo tanto,
es necesario que se fortalezca y se desarrolle aún
más el estado del bienestar social.” Esta es
la razón por la cual la alianza hace hincapié
en la necesidad de aliarse a los usuarios de los
servicios públicos. Es también una respuesta
para las fuerzas de derecha, que están
continuamente tratando de dividir y dominar a
los productores y usuarios de los servicios públicos,
describiendo cada lucha de los sindicatos en
defensa del servicio público como: “ una
lucha para sus escasos intereses a expensa de
los usuarios”.
La
plataforma declara además que: “ Nosotros
enfrentamos una lucha decisiva por los servicios
públicos y por el gobierno democrático de
nuestra sociedad. Se trata de la lucha por
proteger un sector público fuerte y por llevar
a serio los desafíos ambientales. Sentimos que
la redistribución de riquezas desde el sector público
hasta el privado y los presupuestos públicos
están siendo sometidos a una presión creciente.
Se trata de la lucha para decidir qué tipo de
sociedad vamos a construir en el futuro. La
lucha contra la privatización y la
vulnerabilidad competitiva es la defensa al
estado del bienestar social, para una distribución
justa e igualitaria.”
La
plataforma resume su posición política en los
8 puntos a seguir:
·
Apoyamos
la reestructuración del sector público, basado
en la seguridad y la motivación de los
empleados, siempre que hagan uso de sus
experiencias, su creatividad y su conocimiento
de las necesidades de los usuarios.
·
Apoyamos
los principios del estado del bienestar social,
mientras rechazamos modelos prontos y a la
socavación de los derechos adquiridos. Por lo
tanto, lucharemos contra el desarrollo de la
desigualdad y la elevación de la pobreza en la
sociedad,
·
Apoyamos
la administración democráticamente electa de
los recursos públicos, mientras luchamos la
decisión de transferir las asignaciones públicas
importantes para las fuerzas del mercado.
·
Rechazamos
la actual globalización de la economía basada
en la liberalización, desregulación y
la libre circulación del capital.
Exigimos acción contra la especulación
financiera y por la limitación del enorme poder
de las corporaciones multinacionales.
·
Apoyamos
la lucha por una distribución justa de los
recursos mundiales.
·
Nos
oponemos a la tendencia de convertir monopolios
del sector públicos en monopolios del sector
privado con la ayuda de las corporaciones
multinacionales.
·
Rechazamos
la vulnerabilidad de los servicios públicos,
que es también utilizada como un medio de
reducir salarios y condiciones laborales para
los empleados,
·
Luchamos
por el financiamiento adecuado de los servicios
públicos. Es inaceptable que la riqueza privada
y la pobreza pública se desarrollen lado a lado
en una sociedad que es ahora más rica que nunca.
Basados
en esta plataforma, la campaña se dirige a
construir una alianza suficientemente fuerte que
pueda llevar a cabo una política alternativa.
Ella percibe que sólo una amplia alianza
popular podrá enfrentar la actual ofensiva de
las fuerzas del mercado.
La perspectiva habrá de ser
internacionalista, pero la tarea principal de
los sindicatos noruegos es organizar la lucha a
escala nacional.
Planes futuros
El
primer año de la campaña por el bienestar
social ha sido utilizada fundamentalmente
para construir y consolidar la alianza.
La respuesta ha sido abrumadora, fue más allá
de las expectativas más optimistas de sus
fundadores. Sin embargo, la alianza se ha
confrontado con la oposición y la crítica
dentro de la Confederación Noruega de
Sindicatos (LO), por la razón de haber
construido alianzas con los sindicatos no
pertenecientes a la LO y por no comprender
suficientemente el importante papel del sector
privado’ como ya muchos jefes sindicales del
sector privado lo han indicado. Sin embargo, la
crítica se ha calmado desde que un grupo de
sindicatos del sector privado entró en la
alianza. Se han dado cuenta de que la lucha por
el estado del bienestar social no es un caso sólo
para los trabajadores del sector público, sino
del interés de todos los trabajadores.
La
Alianza se inició y antes que todo se estableció
a escala nacional. Esta es al mismo tiempo la
virtud y el defecto de la misma. La virtud,
porque refleja la insatisfacción fuerte y de
largo alcance con el actual desarrollo económico
y político de Noruega; e internacionalmente
legitima la coordinada resistencia local. El
defecto, porque no surgió de un verdadero
movimiento de base y una gran parte de sus
miembros todavía no están movilizados. En
otras palabras, puede correr el peligro de
desenvolver una criatura burocrática de arriba
abajo.
Para
que podamos hacerla un movimiento amplio y
verdadero a escala nacional, es necesario
desarrollar campañas locales y regionales y
esto ha sido una prioridad. En la mayoría de
los condados y en algunos municipios ya hemos
establecido campañas- de una manera flexible,
donde las personas tengan que prestarle más
atención a las actividades que a reuniones
formales o a actas del día. Además de apoyar
la plataforma política de la campaña, no
existe requisito formal. Las campañas locales
pueden organizarse, por ejemplo, de la manera
que más les guste.
Se
está distribuyendo un informe electrónico para
todos a los que les guste recibirlo y se planea
un sitio en la web. Se
ha desenvuelto un documento llamado
“Exigimos la redistribución de riquezas a
favor del estado del bienestar social” y se ha
distribuido a los integrantes del gobierno así
como a los partidos políticos en el parlamento.
La “brutalidad del trabajo” se ha convertido
en área de prioridad y donde la campaña trata
de politizar el hecho de que la licencia por
enfermedad y el retiro temprano han crecido
bastante durante estos últimos años debido a
la agudización de la explotación de la fuerza
laboral y la rápida reestructuración
antisocial de las compañías privadas y de los
emprendimientos públicos.
La
Alianza se estableció bajo un gobierno de
coalición de una minoría de centro. Algunos
meses después, sin embargo, un gobierno de
minoría democrática y social llegó al poder.
Esto podía crear problemas, ya algunos pocos líderes
de los sindicatos y organizaciones involucradas
en la alianza eran miembros- inclusive
representantes de alto rango- del partido
laborista. Ahora los están sometiendo a presión
de ambos lados. El partido laborista, sin
embargo está en proceso de polarización entre
la nueva generación llamada de
“modernistas”, que tienen algunos principios
contra la privatización y personas con una visión
más crítica de la privatizada economía del
mercado libre. Como el movimiento sindicalista
no ha sido todavía derrotado en Noruega como
sucedió con los sindicatos británicos bajo
Thatcher, los modernistas noruegos van a
enfrentar más problemas a la hora de llevar el
partido para la derecha como Tony Blair hizo en
Gran Bretaña. La nueva alianza para el estado
del bienestar social realmente puede ser
diferente.
Pasamos
por momentos de euforia en Noruegas en estos días.
Hay muchos problemas delante de nosotros, pero
hay mucho entusiasmo. Personas que te procuran
para ofrecerte sus servicios, campañas locales
que se están montando, firmas que se están
recogiendo para apoyar la campaña en academias,
iniciativas de los Jóvenes por el Estado del
Bienestar Social que se preparan y mucho más.
Si tenemos éxito, la alianza puede llegar a
convertirse en un influyente y verdadero
movimiento popular. ¡Ha llegado la hora de
resistir!
(Contribution
at a seminar at the first World Social Forum
conference in Porto Alegre in Brazil 28 January
2001.)
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